Mi Grado

Mi grado… un día que no borraré jamás de mi mente, porque esa fecha comprendí que cada vez tienes que imponerte metas aún más grandes.

Mi grado… un día que no borraré jamás de mi mente, porque esa fecha comprendí que cada vez tienes que imponerte metas aún más grandes. Como no sentirme orgullosa por mis logros si éstos los he obtenido con mucho esfuerzo y sacrificio. Objetivos difíciles de alcanzar, obstáculos arduos de superar por todos nosotros, pero siempre con la convicción de lograrlos y de superarnos más allá como el grupo unido, tolerante y pacientes como siempre lo fuimos.

Aunque para muchos es el día en que no puede haber tristezas en el fondo de mí, si la había, me faltaba una de las personas más importantes para mí, ese hombre que tú quieres ver ahí sentado, aplaudiendo cuando te vea lograr lo que te propones, mi abuelo, que hacía unos meses atrás había partido de mi lado y el cual dejó un enorme vacío en mí y en todos en mi familia.

Como olvidar ese 8 de diciembre del 2016, ese salón de actos en el cual se encontraban personas orgullosas de nuestros logros, de ese peldaño al que pudimos superar mis grandes compañeros y yo. El día llegó, esa tarde tan esperada por todos nosotros, ese momento de entrar y ser recibidos entre emotivos aplausos dados por nuestros padres, familiares, amigos, docentes y conocidos. Sintiéndonos orgullosos de la promoción HIDELEX (Hijos del Éxito) 2016, ese grupo unido desde hace 12 años y que para ellos sería su última jornada en la institución que los despedía con gran orgullo y satisfacción, al saber que no solo se graduaba una tropa de jóvenes sino una familia y que el tronco de esa familia fue nuestro director de grupo que por 8 largos años nos había acompañado por un arduo camino que al terminar esa ceremonia lo emprenderíamos sin él.

La ceremonia fue abierta por una solemne misa, la cual fue inspirada en darle gracias a Dios por permitir que 27 jóvenes tomáramos grado, finalizado dicho acto de agradecimiento llegaron las palabras más bellas y sinceras que en mi vida había escuchado frases dichas por quien era (o por quien seguirá siendo) el tronco de esa familia que se construyó con tanta voluntad por cada uno de nosotros, en ese momento nos ratificó una vez más que éramos parte de él y que cada consejo dado por él era para nosotros una enseñanza, que dicho saber nos lo daba con mucho cariño y afecto. Estábamos seguros que cada diploma de bachiller técnico dado por él y por nuestros profesores tanto de primaria como de secundaria llevaba una esperanza que todos ellos tenían depositadas en nosotros, en que no solamente nos estancaríamos allí, sino que saldríamos adelante a cumplir nuestros sueños que desde muy niños habíamos construidos.

   “No imaginé, en un principio, tener una experiencia profesional tan enriquecedora al lado de ellos, vivimos momentos de tristeza y alegría en los que siempre primaba el respeto, no fue fácil la tarea de hacerlos mirar para un mismo horizonte, puesto que era un grupo con intereses diferentes, pero soy consciente que nuestro quehacer docente no se limita a la formación académica, sino que trasciende a la formación de individuos íntegros y productivos” palabras dichas por Armando Palacio, nuestro director de grupo.

Es imposible olvidar a mi hermana del alma, mi Yulia que con sus bromas nos alegraba el día a todos y que como en muchas ocasiones nos los dijo “somos hermanos no de sangre, pero si de corazón que estaríamos dispuestos a darlo todo por cada uno de nosotros… Familia que para ninguno de nosotros morirá” Yuliana Yépez, palabras que quedaron marcadas en mi para toda la vida.

Pienso que, de ese grupo recochero pero que académicamente era excelente, queda una de las experiencias más lindas de toda mi vida. También opino que para nuestra institución fuimos uno de los grados que ha dejado en alto su nombre y que seguirá siendo así por las futuras generaciones que salgan de ella.
Termino dando gracias a aquellas personas que siempre estuvieron con nosotros guiándonos y que nunca nos dejaron caer, jamás dejare de lado lo vivido en la IETA CALDIPAL, de la que recibí una formación inigualable, a mis compañeros esos con los que cada día vivía momentos únicos y a mis maestros les quiero decir que los amo y les doy las gracias por ayudarnos en nuestra formación como seres íntegros.

SABINA VEGA GAMARRA. (Egresada Caldipalista).
Facultad Ciencias y Educación.
Universidad Distrital Francisco José De Caldas.

CALDIPAL

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